Cabrito assado: receta tradicional de Pascua portuguesa

El Cabrito assado es, sin duda, uno de los platos estrella de la gastronomía portuguesa, especialmente durante la celebración del Domingo de Pascua. Esta receta tradicional, profundamente arraigada en la cultura lusa, reúne a las familias alrededor de la mesa para disfrutar de un festín memorable. Su carne tierna y jugosa, con un exterior crujiente y aromático, es el resultado de una preparación cuidadosa que honra los sabores más auténticos de Portugal.

Preparar un buen Cabrito assado es una experiencia culinaria que vale la pena vivir. Con esta guía, te invitamos a descubrir los secretos para lograr un plato digno de cualquier celebración, llevando un pedacito de la tradición portuguesa a tu hogar.

Origen e historia

La tradición de consumir cabrito o cordero durante la Pascua tiene raíces profundas que se remontan a tiempos ancestrales, ligadas tanto a prácticas religiosas como a la disponibilidad estacional de los animales. En Portugal, el cabrito se ha consolidado como el protagonista indiscutible de la mesa pascual, simbolizando la renovación y la abundancia tras el período de Cuaresma. Cada región tiene sus particularidades, pero la esencia de un asado lento y sabroso permanece inalterable, transmitiéndose de generación en generación como un legado culinario.

¿Por qué es tan especial?

Lo que hace al Cabrito assado tan especial es la combinación de su carne joven y tierna con una marinada rica en aromas y un proceso de cocción lento que permite que los sabores se integren a la perfección. El resultado es una carne que se desprende del hueso con facilidad, con una piel dorada y crujiente que contrasta maravillosamente con su interior jugoso. Además, su preparación suele incluir patatas asadas en el mismo jugo, que absorben todos los matices del asado, convirtiéndose en un acompañamiento irresistible. Es un plato que evoca celebración, familia y la calidez de las tradiciones más queridas.

Receta paso a paso

A continuación, te mostramos cómo hacer Cabrito assado en casa, siguiendo los pasos de la tradición portuguesa para que el resultado sea espectacular.

Ingredientes

  • 1 cabrito joven (aproximadamente 3-4 kg), cortado en trozos grandes
  • 1 cabeza de ajos, pelados y machacados
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cucharada de pimentón dulce (páprika)
  • 1 cucharadita de pimentón picante (opcional)
  • 200 ml de vino blanco seco
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • Sal gruesa al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • 1 kg de patatas pequeñas, peladas y enteras o cortadas en cuartos
  • Unas ramitas de romero fresco (opcional)

Preparación

  1. Marinar el cabrito: En un recipiente grande, mezcla el ajo machacado, las hojas de laurel, el pimentón dulce (y picante si usas), el vino blanco, el aceite de oliva, la sal y la pimienta. Introduce los trozos de cabrito en esta marinada, asegurándote de que queden bien cubiertos. Tapa el recipiente y refrigera por al menos 12 horas, o preferiblemente 24 horas, girando la carne ocasionalmente.
  2. Precalentar el horno: Precalienta el horno a 180°C (350°F).
  3. Preparar para asar: Retira el cabrito de la marinada (reserva la marinada). Coloca los trozos de cabrito en una bandeja de horno grande. Si lo deseas, puedes atar los trozos más grandes para que mantengan mejor la forma.
  4. Primer asado: Vierte la marinada reservada sobre el cabrito. Hornea durante 1 hora.
  5. Añadir las patatas: Pasada la primera hora, retira la bandeja del horno. Añade las patatas alrededor del cabrito, mezclándolas con los jugos de la cocción. Si es necesario, añade un poco más de vino blanco o agua para que las patatas se cocinen bien y no se sequen.
  6. Segundo asado: Vuelve a introducir la bandeja en el horno y continúa asando por otras 1.5 a 2 horas, o hasta que el cabrito esté muy tierno y las patatas doradas y cocidas. Durante este tiempo, puedes girar los trozos de cabrito y las patatas un par de veces para asegurar una cocción uniforme y un dorado perfecto. Si la piel del cabrito no está lo suficientemente crujiente al final, puedes subir la temperatura del horno a 200°C (400°F) durante los últimos 10-15 minutos, vigilando para que no se queme.
  7. Reposo y servicio: Una vez listo, retira el cabrito del horno y déjalo reposar unos 10-15 minutos antes de servir. Esto permite que los jugos se redistribuyan, resultando en una carne más jugosa. Sirve caliente, acompañado de las patatas asadas y los jugos de la cocción.

Variantes de Cabrito assado

Aunque la base de esta receta es universal en Portugal, existen algunas variaciones regionales que enriquecen su diversidad. En algunas zonas, se puede añadir cebolla en rodajas junto con las patatas para un sabor más dulce, o incluso un toque de piri-piri para quienes disfrutan de un punto picante. La elección del vino también puede variar, optando por tintos más robustos en ciertas regiones. Sin embargo, la esencia de un asado lento y aromático con hierbas y ajo es el corazón de cualquier Cabrito assado auténtico.

Conclusión

El Cabrito assado es mucho más que un plato; es una tradición, un símbolo de celebración y un deleite para el paladar. Prepararlo en casa es una forma maravillosa de conectar con la rica cultura gastronómica de Portugal y de crear momentos inolvidables alrededor de la mesa. Anímate a probar esta receta y a disfrutar de un auténtico festín de Pascua.

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