La focaccia barese es mucho más que un simple pan; es un emblema culinario de la región de Apulia, en el sur de Italia. Con su textura suave y esponjosa por dentro, y una corteza ligeramente crujiente por fuera, esta delicia horneada es un verdadero placer para el paladar.
Originaria de la vibrante ciudad de Bari, esta focaccia se distingue por la adición de patata cocida a la masa, lo que le confiere una humedad y elasticidad inigualables. Sus característicos tomates cherry y aceitunas, junto al toque aromático del orégano, coronan su superficie, realzando su sabor mediterráneo y convirtiéndola en un bocado irresistible.
Origen e historia
La focaccia, en general, tiene raíces antiguas que se remontan a la época romana, donde ya se preparaban panes planos cocidos al fuego. Sin embargo, la focaccia barese, tal como la conocemos hoy, es una creación distintiva de la ciudad de Bari, capital de Apulia. Nació como una alternativa al pan tradicional, horneada en los mismos hornos de leña de las panaderías locales. La incorporación de la patata en la masa es un rasgo particular de esta región, que buscaba aprovechar los ingredientes locales para crear un pan más tierno y duradero, ideal para ser disfrutado en cualquier momento del día, desde el desayuno hasta la merienda.
¿Por qué es tan especial?
Lo que hace que la focaccia de Bari sea verdaderamente única es la combinación de ingredientes que dan vida a su masa. A diferencia de otras focaccias italianas, como la genovesa, la versión pugliese incorpora patata cocida y sémola de trigo duro, además de la harina de trigo común. La patata aporta una humedad excepcional y una ternura que se mantiene por más tiempo, mientras que la sémola contribuye a una estructura más robusta y un sabor característico. Los tomates cherry frescos, las aceitunas locales y una generosa pizca de orégano son los complementos perfectos que, junto con un buen aceite de oliva virgen extra, transforman este pan en una experiencia gustativa inconfundible, ideal para disfrutar en los cálidos días de verano.
Receta paso a paso
Preparar una auténtica focaccia barese en casa es más sencillo de lo que parece. Sigue estos pasos para lograr una masa perfecta y un resultado delicioso que te transportará directamente a las calles de Apulia.
Ingredientes
- 500 g de harina de fuerza (o 300 g de harina de fuerza y 200 g de sémola de trigo duro fina)
- 200 g de patata cocida y prensada (aproximadamente 1 patata grande)
- 350 ml de agua tibia
- 10 g de levadura fresca de panadero (o 3.5 g de levadura seca activa)
- 10 g de sal
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra (más extra para el molde y el acabado)
- 200 g de tomates cherry (rojos y amarillos, si es posible)
- 100 g de aceitunas negras (tipo Taggiasca o de Gaeta, deshuesadas)
- Orégano seco al gusto
- Sal gruesa para espolvorear
Preparación
- Prepara la patata: Lava bien la patata y cuécela con piel hasta que esté muy tierna. Pélala aún caliente y prénsala o machácala hasta obtener un puré fino. Deja enfriar.
- Activa la levadura: En un bol pequeño, disuelve la levadura fresca (o seca) en 50 ml de agua tibia con una pizca de azúcar (opcional, ayuda a activar). Deja reposar unos 5-10 minutos hasta que burbujee.
- Mezcla los ingredientes secos: En un bol grande, mezcla la harina (y la sémola, si la usas) con la sal. Haz un hueco en el centro.
- Amasa la focaccia: Vierte la mezcla de levadura, el resto del agua tibia, el puré de patata y 30 ml de aceite de oliva en el hueco. Mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta integrar todos los ingredientes.
- Amasado inicial: Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasa durante unos 10-15 minutos, hasta obtener una masa elástica y homogénea. Si usas amasadora, amasa con el gancho a velocidad media durante 8-10 minutos. La masa será bastante pegajosa al principio, pero se volverá más manejable.
- Primer levado: Forma una bola con la masa, úntala ligeramente con aceite de oliva y colócala en un bol grande. Tapa con un paño húmedo o film transparente y deja levar en un lugar cálido durante 1.5 a 2 horas, o hasta que duplique su volumen.
- Prepara el molde: Engrasa generosamente una bandeja de horno rectangular (aproximadamente 30×40 cm) con abundante aceite de oliva virgen extra.
- Extiende la masa: Vierte la masa levada sobre la bandeja engrasada. Con las yemas de los dedos, extiende suavemente la masa hasta cubrir toda la superficie del molde, sin desgasificarla por completo. Haz pequeños hoyuelos con los dedos por toda la superficie.
- Segundo levado y toppings: Distribuye los tomates cherry cortados por la mitad y las aceitunas sobre la masa, presionando ligeramente para que se hundan un poco. Rocía con un chorrito de aceite de oliva, espolvorea con orégano seco y sal gruesa. Deja levar de nuevo en un lugar cálido durante 30-45 minutos.
- Precalienta el horno: Mientras la focaccia leva por segunda vez, precalienta el horno a 220°C (425°F) con calor arriba y abajo.
- Horneado: Hornea la focaccia durante 20-25 minutos, o hasta que esté dorada y crujiente por los bordes. Si ves que se dora demasiado rápido, puedes bajar la temperatura a 200°C.
- Enfriado: Retira del horno y, si lo deseas, rocía con un poco más de aceite de oliva virgen extra justo al salir. Deja enfriar ligeramente sobre una rejilla antes de cortar y servir.
Conclusión
La focaccia barese es una invitación a disfrutar de los sabores auténticos de Apulia, un pan rústico pero sofisticado que encarna la esencia de la cocina mediterránea. Perfecta como aperitivo, acompañamiento o simplemente como una deliciosa merienda, esta receta te permitirá llevar un pedacito de Bari a tu mesa. Anímate a prepararla y déjate seducir por su inigualable textura y su explosión de sabor.