La Semana Santa en México es un tiempo de profunda reflexión y, gastronómicamente, de ricas tradiciones culinarias que respetan la vigilia. Entre los platillos más emblemáticos de esta época, los romeritos con tortitas de camarón ocupan un lugar de honor. Este guiso, con su sabor único y su arraigo cultural, es un pilar en las mesas mexicanas durante la Cuaresma y la Semana Mayor.
Aprender cómo hacer romeritos con tortitas de camarón es sumergirse en una tradición que combina ingredientes humildes con un resultado extraordinario, ideal para compartir en familia y disfrutar de los sabores auténticos de México.
Origen e historia
Los romeritos son una planta silvestre comestible, similar al quelite, que ha sido parte de la dieta mexicana desde tiempos prehispánicos. Su consumo se popularizó especialmente durante la época colonial, cuando se integró a la cocina de vigilia impuesta por la tradición católica. La combinación con tortitas de camarón seco y mole (o revoltijo, una salsa a base de mole, papas y nopales) se convirtió en un clásico de la Cuaresma y la Semana Santa, ofreciendo un platillo sustancioso y lleno de sabor que cumple con las restricciones de carne roja.
¿Por qué es tan especial?
Lo que hace a los romeritos con tortitas de camarón tan especiales es la armonía de sus sabores y texturas. La terrosidad ligeramente amarga de los romeritos se equilibra a la perfección con el toque salino y umami de las tortitas de camarón seco, todo ello envuelto en una salsa de mole o revoltijo que aporta complejidad y profundidad. Es un plato que evoca hogar, tradición y celebración, un verdadero consuelo para el paladar que se disfruta en momentos significativos del calendario festivo mexicano.
Receta paso a paso
A continuación, te presentamos la receta tradicional para que puedas preparar este delicioso guiso mexicano en tu propia cocina.
Ingredientes
- Para los Romeritos:
- 500 g de romeritos frescos
- 2 papas medianas, cocidas y cortadas en cubos
- 2 nopales medianos, cocidos y cortados en cubos
- Para las Tortitas de Camarón:
- 100 g de camarón seco molido
- 4 huevos grandes, separados (claras y yemas)
- 2 cucharadas de harina de trigo
- Aceite vegetal para freír
- Para la Salsa de Mole (Revoltijo):
- 1 tableta de mole poblano (aproximadamente 200 g)
- 1 litro de caldo de pollo o vegetal (o agua)
- 1/4 de cebolla
- 1 diente de ajo
- Sal al gusto
Preparación
- Prepara los romeritos: Limpia los romeritos, retirando tallos gruesos y hojas amarillas. Lávalos muy bien y cuécelos en agua hirviendo con un poco de sal hasta que estén tiernos (unos 10-15 minutos). Escúrrelos y reserva.
- Cocina las papas y nopales: Cuece las papas y los nopales por separado hasta que estén tiernos. Córtalos en cubos y reserva.
- Prepara las tortitas de camarón: En un bol, bate las claras de huevo a punto de nieve. Incorpora las yemas una a una y luego el camarón seco molido y la harina, mezclando suavemente hasta integrar.
- Fríe las tortitas: Calienta abundante aceite en un sartén. Con una cuchara, vierte porciones de la mezcla para formar las tortitas y fríelas hasta que estén doradas por ambos lados. Retira y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
- Prepara la salsa de mole (revoltijo): En una olla, disuelve la tableta de mole en el caldo caliente, moviendo constantemente para evitar grumos. Si usas mole en pasta, sofríe la cebolla y el ajo picados, añade el mole y luego el caldo. Cocina a fuego medio, removiendo, hasta que espese ligeramente.
- Integra los ingredientes: Una vez que la salsa esté lista, añade los romeritos cocidos, las papas en cubos y los nopales. Deja que hierva a fuego suave por unos 5-10 minutos para que los sabores se integren.
- Añade las tortitas: Justo antes de servir, incorpora las tortitas de camarón a la olla. Cocina por unos minutos más, solo para que se calienten y absorban un poco de la salsa, pero sin que se deshagan.
- Sirve: Sirve los romeritos con tortitas de camarón bien calientes, acompañados de arroz blanco o frijoles refritos.
Conclusión
Los romeritos con tortitas de camarón son mucho más que un simple platillo de vigilia; son una expresión de la rica cultura gastronómica mexicana y un símbolo de las tradiciones de Semana Santa. Esperamos que esta receta te inspire a llevar un pedacito de México a tu mesa y a disfrutar de sus sabores auténticos en estas fechas tan especiales.